domingo, 25 de octubre de 2015

Trenzaré mi tristeza.

“Decía mi abuela que cuando una mujer se sintiera triste lo mejor que podía hacer era trenzarse el cabello; de esta manera el dolor quedaría atrapado entre los cabellos y no podría llegar hasta el resto del cuerpo; había que tener cuidado de que la tristeza no se metiera en los ojos pues los haría llover, tampoco era bueno dejarla entrar en nuestros labios pues los obligaría a decir cosas que no eran ciertas, que no se meta entre tus manos- me decía- porque puedes tostar de más el café o dejar cruda la masa; y es que a la tristeza le gusta el sabor amargo. Cuando te sientas triste niña, trénzate el cabello; atrapa el dolor en la madeja y déjalo escapar cuando el viento del norte pegue con fuerza.
Nuestro cabello es una red capaz de atraparlo todo, es fuerte como las raíces del ahuehuete y suave como la espuma del atole.
Que no te agarre desprevenida la melancolía mi niña, aún si tienes el corazón roto o los huesos fríos por alguna ausencia. No la dejes meterse en ti con tu cabello suelto, porque fluirá en cascada por los canales que la luna ha trazado entre tu cuerpo. Trenza tu tristeza, decía, siempre trenza tu tristeza…
Y mañana que despiertes con el canto del gorrión la encontrarás pálida y desvanecida entre el telar de tu cabello.”
Paola Klug



domingo, 4 de octubre de 2015

Cuento Buda y Ananda.

Un día Buda pasaba a través de un bosque. Era un caluroso dia de verano y tenía mucha sed. Le dijo a Ananda, su principal discípulo: 

-Ananda, regresa. Cuatro o cinco kilómetros más atrás hemos pasado por un pequeño arroyo. Tráeme un poco de agua. Llévate mi cuenco de mendicante. Tengo mucha sed y estoy cansado-. Había envejecido. 

Ananda volvió hacia atrás, pero cuando llegó al arroyo, acababan de cruzarlo unas carretas tiradas por bueyes que habían enturbiado el agua de todo el arroyo. Las hojas muertas, que estaban reposando en el fondo, habían subido a la superficie; este agua ya no se podía beber; estaba demasiado sucia. Regresó con las manos vacías y dijo: 

-Tendrás que esperar un poco. Iré por delante. He oído que a sólo cuatro o cinco kilómetros de aquí hay un gran río. Traeré el agua de allí

Pero Buda insistió, dijo: 

-Regresa y tráeme el agua de ese arroyo

Ananda no podía entender la insistencia, pero si el Maestro lo dice, el discípulo tiene que obedecer. Viendo el absurdo de la situación -que de nuevo tiene que caminar cuatro o cinco kilómetros, y sabe que no vale la pena beber ese agua- él va. Cuando se está yendo, Buda le dice: 

-Y no regreses si el agua sigue estando sucia. Si está sucia, siéntate en la orilla en silencio. No hagas nada, no te metas en el arroyo. Siéntate en la orilla en silencio y observa. Antes o después el agua volverá a aclararse, y entonces llena el cuenco y regresa

Ananda volvió hasta allí. Buda tiene razón: el agua está casi clara, las hojas se han desplazado, el polvo se ha asentado. Pero todavía no está totalmente transparente, de modo que se sienta en la orilla observando cómo fluye el río. 

Poco a poco, y finalmente, el agua se vuelve cristalina ... Entonces entiende por qué Buda había insistido tanto. Había un cierto mensaje en esto para él, y lo había entendido!!! 

Rebosante de alegría, regresa bailando hasta Buda. Le entrega el agua y, postrado a sus pies, le da las gracias al Buda. 

-¿Qué estás haciendo? –dice Buda- Soy yo el que debería darte las gracias por traerme el agua-

Y Ananda le replica: 

-No, soy yo! ahora puedo entender. Primero me enfadé; no lo demostré, pero estaba enfadado porque me pareció absurdo regresar. Pero ahora he entendido el mensaje. Esto es lo que en realidad necesito en este momento. Ahora puedo entender que con la mente ocurre lo mismo. Sentado en la orilla de ese pequeño arroyo, tomé consciencia de que era igual que mi mente. Si me meto en el arroyo lo volveré a ensuciar. Si me meto en la mente provocaré más ruido, empezarán a aparecer más problemas, a emerger más pensamientos, más quejas. Sentándome a un lado del arroyo he aprendido la técnica; ahora sé que debo mirar mi mente sin interferir en ella... Ahora me sentaré también a un lado de la mente, observándola con todos sus problemas, con todas sus suciedades y hojas muertas, con sus dolores y heridas, cons sus recuerdos y pensamientos, con sus deseos y aversiones... Me sentaré indiferente en la orilla y esperaré al momento en el que todo esté claro”.



jueves, 24 de septiembre de 2015

La fuente está dentro de ti.


Todo lo que ves tiene sus raíces en un mundo invisible.
Las formas cambian,
Y aun así la esencia permanece igual.
Cada vista maravillosa se desvanecerá, cada palabra dulce desaparecerá.
¡Pero no te descorazones!
La fuente de la que procede es eterna, creciendo,
sacando nuevas ramas, dando nueva vida y nuevas alegrías.

¿Por qué lloras?
La fuente está dentro de ti,
Y el mundo entero está surgiendo de ella.

Rumi


viernes, 11 de septiembre de 2015

El retorn a casa.



La morada de l’ànima, diuen alguns. El retorn a casa diuen altres. Busca al teu interior. Troba el teu diamant intern. Dins teu. Escolta al teu cor. Segueix la teva intuïció.

Penso que tot això parla del mateix, al final. Resumeixen quelcom infinit que resideix en la finitud del nostre cos. En algun punt indeterminat, perquè deu ser a tot arreu. M’ho imagino com un clar, enmig del bosc. Com un espai enmig d’herbassars. Que podant, podant, podant... fa que poc a poc ens hi puguem apropar.  

És un lloc sagrat, que no regalat, encara que tots i cadascun de nosaltres el tinguem per decret diví, pel simple fet d’estar aquí, encarnats, vivint. És allò que veiem als ulls d’un nadó quan neix perquè ell encara no se n’ha oblidat. I als adults ens deu despertar una certa enyorança, una melancolia d’aquella llum que de vegades intuïm però que sovint oblidem.

Aquell estat que no ens deixa pensar ni en l’ahir ni en el demà. Sinó que ens permet reposar en el que hi ha aquí i ara, i d’aquesta manera acariciar el vent, mirar un estel o sentir el batec d’una fulla al vent. Allò que no ens permet ni comparar-nos, ni restar-nos, ni sumar-nos, perquè de cop ens recorda que aquell espai sagrat intern és únic i a la vegada igualitari.

És allò que ens desvela el sentit, el camí, que ens connecta amb la potència profunda d’estar aquí en aquest precís instant, i de cop ja no el volem canviar. Totes les forces de l’univers s’uneixen dins d’un i venen moltes ganes de viure, d’alliberar-se, de saltar i cridar, de ser autèntic, de no tenir por, de voler desprendre’s de qualsevol engany. Això puja i puja i és com una borratxera divina, estar ebri de veritat perquè per un moment entreveiem  d’allà on venim i diem... i per què perdre més el temps?  

Això som, i no ha de requerir esforç, no! Venim amb aquest regal, aquest record etern. Som lliures, som immensos, i purs. Després ens n’oblidem, d’acord. Perquè la majoria del nostre voltant també ho ha fet. Però un dia l’ull intern desperta, comença a voler mirar, veure, i ja no hi ha volta enrere. Llavors es tracta de convertir-nos en escultors de la nostra essència, ànima, i personalitat. Un treball conjunt per arribar a ser cada dia més qui verdaderament som. 

I el tornar a casa, penso que es tracta d’això. De connectar amb “allò” que em retorna a aquesta fermesa interna, aquest reconeixement i aquest poder que no té a veure amb competència, sinó en descans. 

Cadascú ha de trobar la seva manera. No s’hi val a imitar. Està bé escoltar, observar... però després ens n’hem d’oblidar. Prou, soltar-ho. Perquè hem vingut aquí a ser autèntics i no la imitació de ningú. Hem de buscar allò que ens fa vibrar dins, i això és tan personal! Lluny d’assustar-nos, aquest pot ser el nostre motor vital. Què és allò que em dóna energia? Allò que em fa caure les llàgrimes? Quan és que el temps passa i ni me n’adono? Quan he de fer les coses sense esforç? Quan em sento JO? Més enllà de tot...

Hi ha moments que cal recloure’s, i oblidar-nos que vivim en aquest món. Deixar de mirar enfora i mirar endins. Tornar a sentir aquella melodia que hem oblidat. Recordar quin és el nostre decret, la nostra manera. Sigui quina sigui. Potser anar més de pressa, o més a poc a poc. Amunt o avall. Però cadascú al seu ritme.

Prou de trair-nos, de comparar-nos, d’alienar-nos. 

Aquí i ara tenim l’oportunitat d’habitar casa nostra, i de manifestar el que sigui que hem vingut a fer aquí, en forma d’actes, de paraules, de carícies i de petons. D’escriptura, de balls i de melodies.

 Avui, podem decidir. 








Que el Eterno Sol te ilumine
El amor te rodee
Y la luz pura interior
Guíe tu camino... 


 

viernes, 21 de agosto de 2015

viernes, 14 de agosto de 2015

NINGUNA RELACIÓN PUEDE SER SEGURA.

Hay que entender algunas cosas, ¿de acuerdo? Ninguna relación puede ser segura. La naturaleza de las relaciones no es ser segura, y si una relación es segura, perderá todo el encanto. Así que supone un problema para la mente. Si quieres disfrutar una relación, tiene que ser insegura. Si la haces completamente segura, totalmente segura, no podrás disfrutar, perderá todo el encanto, toda la atracción. La mente no se contenta ni con una cosa ni con la otra, así que siempre está en conflicto y en caos. Quiere una relación que sea a la vez viva y segura. Esto es imposible, porque una persona viva, o una relación viva, o cualquier cosa que este viva, es impredecible. No puedes predecir lo que va a ocurrir en el momento siguiente. Y el hecho de que sea impredecible hace que ese momento se vuelva intenso. Tienes que vivir este momento de la manera más intensa posible, porque puede que no haya un siguiente momento. Puede que tú ya no estés, puede que otro ya no esté, o puede que ambos estéis pero no la relación.
 
Todas las posibilidades están abiertas. El futuro permanece siempre abierto. El pasado siempre está cerrado, el futuro siempre está abierto y, entre medias de los dos, está el presente, un único instante del presente, constantemente temblando, vibrando. Pero así es la vida. El temblor y la vibración forman parte del hecho de estar vivo; la incertidumbre, la imprecisión, la vaguedad. El pasado está cerrado todo ha ocurrido ya y ahora no se puede cambiar nada, de modo que todo está absolutamente cerrado. El futuro está totalmente abierto, no se puede predecir nada. Y, entre los dos, está el presente, con un pie en el pasado y otro en el futuro. De modo que la mente permanece siempre en una dicotomía, en un estado dividido. Siempre está fraccionada, siempre está esquizofrénica. Lo que hay que comprender es que así son las cosas y que no se puede hacer nada. Si quieres tener una relación muy segura, tendrás que enamorarte de un hombre muerto, pero no lo disfrutarás. Eso es lo que le ocurre a un amante cuando se convierte en marido: un marido es un amante muerto, una esposa es una amante muerta. El pasado se ha convertido en todo y ahora es él quien decide el futuro. De hecho, si eres una esposa, no tienes futuro, solo estará el pasado repitiéndose a sí mismo, todas las puertas estarán cerradas. Si eres un marido, no tendrás futuro, estarás encerrado, aprisionado.
 
No hacemos más que buscar la seguridad, pero una vez que la encontramos, nos hartamos de ella. Mira los rostros de los maridos y de las esposas. Han encontrado la seguridad, la muy ansiada seguridad, y ahora tienen todo a buen recaudo; y las leyes, los juzgados y los abogados están ahí para que todo esté seguro. Pero ya no queda nada del encanto, de la poesía, no queda el romance. Ahora son gente muerta, no hacen más que repetir el pasado, viven de los recuerdos. Escucha a los matrimonios hablando. La mujer no hace más que decir que el marido ya no la quiere como antes, y no hacen más que hablar de pasado, de su luna de miel, y cosas así. ¡Qué tontería! Todavía estás vivo. ¡Este instante puede ser una luna de miel! Puedes vivir este momento, pero tú estás hablando del pasado, intentando repetirlo. La seguridad nunca satisface, y la inseguridad da miedo, miedo a que se pueda acabar la relación. Pero eso forma parte del hecho de estar vivo, todo se puede perder, no hay nada cierto. ¡Por eso todo es tan maravilloso! Y por eso es importante que no pospongas ni un segundo. Si quieres amar a alguien, ámalo aquí y ahora. Amalo porque nadie sabe lo que va a ocurrir dentro de un instante. Puede que dentro de un instante ya no exista la posibilidad de amar, y entonces te arrepentirás durante toda tu vida, podías haber amado, podías haber vivido. Te embargará el remordimiento, te arrepentirás y sentirás una profunda culpa, como si hubieras cometido un suicidio. La vida es incierta, no hay nadie que la pueda convertir en una certeza, no hay forma de convertirla en una certeza. Y es bueno que nadie pueda convertirla en una certeza, de lo contrario sería muerte.
 
La vida es frágil, delicada, dirigiéndose siempre a lo desconocido, de ahí su belleza. Hay que ser valiente, aventurero. Para caminar por la vida, hay que apostar, así que apuesta. Vive este momento, y vívelo totalmente. Cuando llegue el siguiente momento, ya veremos, allí estarás para enfrentarte a él. Al igual que fuiste capaz de enfrentarte al pasado, serás capaz de enfrentarte al futuro, incluso tendrás más capacidad de hacerlo porque tendrás más experiencia. De modo que lo importante no es si esa persona seguirá ahí en el momento siguiente. Lo importante es que si en este momento lo tienes ahí, lo ames. No pierdas el tiempo pensando y preocupándote por el futuro, porque no puedes hacer nada por el futuro, porque eso es algo suicida. No pienses en absoluto en el futuro, porque no puedes hacer nada por él, así que es desperdicio absoluto de energía.
 
Ama a ese hombre y sé amada por él. Según mi punto de vista, si vives este momento totalmente, hay muchas probabilidades de que, quizás, en el momento siguiente, esa persona siga estando disponible. Digo quizás, no te lo puedo prometer, quizás, pero existen más probabilidades, porque el momento siguiente surgirá de este momento. Si has amado a ese hombre y él se siente dichoso, y la relación ha sido una bella experiencia, un éxtasis, ¿por qué iba a dejarte? De hecho, si no haces más que preocuparte, lo estás forzando, lo estás obligando a que te deje. Y si has perdido este momento, el momento siguiente surgirá de está perdida, estará podrido. Y así que uno se vuelve autopredecible, vas cumpliendo tus propias profecías. Al momento siguiente dices: “Ya lo dije desde el principio que está relación no iba a durar. Ahora se ha demostrado”. Cuando eso ocurre, en cierto modo, te sientes muy bien, sientes que has sido lista y sabia. En realidad, has sido tonta, ya que no es que hayas predicho nada, sino que provocaste que ocurriera porque desperdiciaste el tiempo que te dieron, la oportunidad. De modo que ámalo y olvídate del futuro. Olvídate de todas esas tonterías de pensar en el futuro. Si puedes amar, ama. Si no puedes amar, olvídate de ese hombre encuentra a otro, pero no desperdicies el tiempo. No es una cuestión de este amante o de aquel, es una cuestión del amor. El amor llena, las personas no son más que excusas. Sin embargo, todo depende de ti, porque lo que hagas con esta persona lo harás con la otra si cambias de amante, así que, ¿por qué no intentar con este?
 
Es de los hombres más perfectos que puedes encontrar, una persona maravillosa con un gran conocimiento, y muy madura en muchos sentidos. Así que ámalo y hazlo tan feliz que la propia felicidad cree la posibilidad de que se quede. Si haces feliz a una persona ¿por qué se va a ir? Pero si lo haces infeliz ¿por qué no se va a ir? Si lo haces infeliz lo ayudarás a dejarte. Pero si lo haces feliz, nadie podrá ayudarlo a dejarte. No habrá manera, se enfrentará al mundo entero por ti. Así que sé más feliz. Utiliza el tiempo de que dispones, y no hace falta que pienses en el futuro, el presente es suficiente. Desde este preciso instante intenta vivir este momento. Si se va, no pasa nada. Encontrarás a un hombre mejor, olvídalo. No utilices este momento para preocuparte, sino para vivir. Las pequeñas cosas pueden ser realmente maravillosas. Un poco de cariño, un poco de compartir, en eso consiste la vida. De modo que, esta será tu meditación: vive el momento y devuélvete constantemente al presente. Cada vez que estés escapando al futuro o al pasado, sujétate y devuélvete al presente. Y sin preocuparte, sin buscar la seguridad, limítate a vivir, todo irá bien. Todo va siempre bien."
 
 
-Osho-