viernes, 14 de agosto de 2015

NINGUNA RELACIÓN PUEDE SER SEGURA.

Hay que entender algunas cosas, ¿de acuerdo? Ninguna relación puede ser segura. La naturaleza de las relaciones no es ser segura, y si una relación es segura, perderá todo el encanto. Así que supone un problema para la mente. Si quieres disfrutar una relación, tiene que ser insegura. Si la haces completamente segura, totalmente segura, no podrás disfrutar, perderá todo el encanto, toda la atracción. La mente no se contenta ni con una cosa ni con la otra, así que siempre está en conflicto y en caos. Quiere una relación que sea a la vez viva y segura. Esto es imposible, porque una persona viva, o una relación viva, o cualquier cosa que este viva, es impredecible. No puedes predecir lo que va a ocurrir en el momento siguiente. Y el hecho de que sea impredecible hace que ese momento se vuelva intenso. Tienes que vivir este momento de la manera más intensa posible, porque puede que no haya un siguiente momento. Puede que tú ya no estés, puede que otro ya no esté, o puede que ambos estéis pero no la relación.
 
Todas las posibilidades están abiertas. El futuro permanece siempre abierto. El pasado siempre está cerrado, el futuro siempre está abierto y, entre medias de los dos, está el presente, un único instante del presente, constantemente temblando, vibrando. Pero así es la vida. El temblor y la vibración forman parte del hecho de estar vivo; la incertidumbre, la imprecisión, la vaguedad. El pasado está cerrado todo ha ocurrido ya y ahora no se puede cambiar nada, de modo que todo está absolutamente cerrado. El futuro está totalmente abierto, no se puede predecir nada. Y, entre los dos, está el presente, con un pie en el pasado y otro en el futuro. De modo que la mente permanece siempre en una dicotomía, en un estado dividido. Siempre está fraccionada, siempre está esquizofrénica. Lo que hay que comprender es que así son las cosas y que no se puede hacer nada. Si quieres tener una relación muy segura, tendrás que enamorarte de un hombre muerto, pero no lo disfrutarás. Eso es lo que le ocurre a un amante cuando se convierte en marido: un marido es un amante muerto, una esposa es una amante muerta. El pasado se ha convertido en todo y ahora es él quien decide el futuro. De hecho, si eres una esposa, no tienes futuro, solo estará el pasado repitiéndose a sí mismo, todas las puertas estarán cerradas. Si eres un marido, no tendrás futuro, estarás encerrado, aprisionado.
 
No hacemos más que buscar la seguridad, pero una vez que la encontramos, nos hartamos de ella. Mira los rostros de los maridos y de las esposas. Han encontrado la seguridad, la muy ansiada seguridad, y ahora tienen todo a buen recaudo; y las leyes, los juzgados y los abogados están ahí para que todo esté seguro. Pero ya no queda nada del encanto, de la poesía, no queda el romance. Ahora son gente muerta, no hacen más que repetir el pasado, viven de los recuerdos. Escucha a los matrimonios hablando. La mujer no hace más que decir que el marido ya no la quiere como antes, y no hacen más que hablar de pasado, de su luna de miel, y cosas así. ¡Qué tontería! Todavía estás vivo. ¡Este instante puede ser una luna de miel! Puedes vivir este momento, pero tú estás hablando del pasado, intentando repetirlo. La seguridad nunca satisface, y la inseguridad da miedo, miedo a que se pueda acabar la relación. Pero eso forma parte del hecho de estar vivo, todo se puede perder, no hay nada cierto. ¡Por eso todo es tan maravilloso! Y por eso es importante que no pospongas ni un segundo. Si quieres amar a alguien, ámalo aquí y ahora. Amalo porque nadie sabe lo que va a ocurrir dentro de un instante. Puede que dentro de un instante ya no exista la posibilidad de amar, y entonces te arrepentirás durante toda tu vida, podías haber amado, podías haber vivido. Te embargará el remordimiento, te arrepentirás y sentirás una profunda culpa, como si hubieras cometido un suicidio. La vida es incierta, no hay nadie que la pueda convertir en una certeza, no hay forma de convertirla en una certeza. Y es bueno que nadie pueda convertirla en una certeza, de lo contrario sería muerte.
 
La vida es frágil, delicada, dirigiéndose siempre a lo desconocido, de ahí su belleza. Hay que ser valiente, aventurero. Para caminar por la vida, hay que apostar, así que apuesta. Vive este momento, y vívelo totalmente. Cuando llegue el siguiente momento, ya veremos, allí estarás para enfrentarte a él. Al igual que fuiste capaz de enfrentarte al pasado, serás capaz de enfrentarte al futuro, incluso tendrás más capacidad de hacerlo porque tendrás más experiencia. De modo que lo importante no es si esa persona seguirá ahí en el momento siguiente. Lo importante es que si en este momento lo tienes ahí, lo ames. No pierdas el tiempo pensando y preocupándote por el futuro, porque no puedes hacer nada por el futuro, porque eso es algo suicida. No pienses en absoluto en el futuro, porque no puedes hacer nada por él, así que es desperdicio absoluto de energía.
 
Ama a ese hombre y sé amada por él. Según mi punto de vista, si vives este momento totalmente, hay muchas probabilidades de que, quizás, en el momento siguiente, esa persona siga estando disponible. Digo quizás, no te lo puedo prometer, quizás, pero existen más probabilidades, porque el momento siguiente surgirá de este momento. Si has amado a ese hombre y él se siente dichoso, y la relación ha sido una bella experiencia, un éxtasis, ¿por qué iba a dejarte? De hecho, si no haces más que preocuparte, lo estás forzando, lo estás obligando a que te deje. Y si has perdido este momento, el momento siguiente surgirá de está perdida, estará podrido. Y así que uno se vuelve autopredecible, vas cumpliendo tus propias profecías. Al momento siguiente dices: “Ya lo dije desde el principio que está relación no iba a durar. Ahora se ha demostrado”. Cuando eso ocurre, en cierto modo, te sientes muy bien, sientes que has sido lista y sabia. En realidad, has sido tonta, ya que no es que hayas predicho nada, sino que provocaste que ocurriera porque desperdiciaste el tiempo que te dieron, la oportunidad. De modo que ámalo y olvídate del futuro. Olvídate de todas esas tonterías de pensar en el futuro. Si puedes amar, ama. Si no puedes amar, olvídate de ese hombre encuentra a otro, pero no desperdicies el tiempo. No es una cuestión de este amante o de aquel, es una cuestión del amor. El amor llena, las personas no son más que excusas. Sin embargo, todo depende de ti, porque lo que hagas con esta persona lo harás con la otra si cambias de amante, así que, ¿por qué no intentar con este?
 
Es de los hombres más perfectos que puedes encontrar, una persona maravillosa con un gran conocimiento, y muy madura en muchos sentidos. Así que ámalo y hazlo tan feliz que la propia felicidad cree la posibilidad de que se quede. Si haces feliz a una persona ¿por qué se va a ir? Pero si lo haces infeliz ¿por qué no se va a ir? Si lo haces infeliz lo ayudarás a dejarte. Pero si lo haces feliz, nadie podrá ayudarlo a dejarte. No habrá manera, se enfrentará al mundo entero por ti. Así que sé más feliz. Utiliza el tiempo de que dispones, y no hace falta que pienses en el futuro, el presente es suficiente. Desde este preciso instante intenta vivir este momento. Si se va, no pasa nada. Encontrarás a un hombre mejor, olvídalo. No utilices este momento para preocuparte, sino para vivir. Las pequeñas cosas pueden ser realmente maravillosas. Un poco de cariño, un poco de compartir, en eso consiste la vida. De modo que, esta será tu meditación: vive el momento y devuélvete constantemente al presente. Cada vez que estés escapando al futuro o al pasado, sujétate y devuélvete al presente. Y sin preocuparte, sin buscar la seguridad, limítate a vivir, todo irá bien. Todo va siempre bien."
 
 
-Osho-
 
 
 

domingo, 26 de julio de 2015

Los Planos Superpuestos

Aprender es una cosa y crecer es otra. 

Dos conceptos tan relacionados y tan diferentes como:

Cumplir años y madurar.
Haber leído mucho y saber.
Entender y vivir. 

Porque crecer, es cambiar de plano. 

Si llamamos plano a nuestro nivel de existencia, cada uno empezó a explorarlo tomando conciencia de que, de muchas maneras, comparándonos o no con los otros, al principio fuimos tan sólo un puntito minúsculo, abajo y a la izquierda del plano de nuestro presente (o por lo menos así nos sentíamos). Una especie de "nada" junto a la realidad que conformaban los demás y nuestro entorno.

Desafiados por esa perspectiva, los más inquietos, primero, y todos los demás, después, asumimos que había mucho por recorrer si una quería, de verdad, emprender un camino de crecimiento. 

Tomada esta decisión, con más o menos énfasis, y con más o menos éxito, empezamos a avanzar hacia arriba recorriendo el plano, conociéndolo y aprendiendo a manejar cada contingencia.

Primero de un tirón y sin escalas, por lo menos hasta la primera caída (esa que nos devolvió al comienzo). Fue un duro golpe para nuestro ego enterarnos de que, para seguir, debíamos volver a empezar... pero lo hicimos. 

Y aprendimos de paso que el camino hacia arriba hay que hacerlo escalonadamente, dos pasos hacia adelante y uno hacia atrás; tres pasos hacia adelante y uno o dos hacia atrás. 

Todos empezamos allí, sintiéndonos alguna vez un granito de arena insignificante en un cosmos inalcanzable... Y luego, con paciencia, trabajo, esmero y renuncia, fuimos, vamos e iremos recorriendo todo el camino de nuestro plano, en el sentido del crecimiento, en un rumbo ascendente. 

Un día, más tarde o más temprano, sucede.
Un día, llegamos arriba, en el lugar más alto.

Y nos damos plena cuenta de que hemos logrado algo importante. Y nos damos cuenta de que es bueno, muy bueno, estar allí. 

Los demás, que recorren sus propias rutas en el mismo plano, quizá un poco más abajo, nos miran. Ellos también registran nuestro logro: hemos llegado arriba. Algunos sonríen, otros aplauden. Nos vuleven a mirar. Nos buscan, nos halagan, nos admiran. Muchos preguntan, sin maldad: ¿Cómo llegaste? ¡Qué bien! ¿Cómo lo hiciste?

Querríamos contestar, pero nos damos cuenta de que la pregunta es retórica y la respuesta, en realidad, inútil, por lo menos para ellos... Y sin embargo su actitud, la de todos nos obliga a mirar hacia atrás y nos empuja a revisar todo lo padecido, sufrido y perdido en el trayecto, y tomamos conciencia de que lo pasado valía la pena si era el precio por estar allí; no tanto por el halago de esos otros, como por saber lo lejos y mejor que estamos de aquella nada que fuimos. 

Y el tiempo pasa...

Y después de recorrer una y más veces cada punto del plano, uno se da cuenta de que no puede quedarse allí, quieto para siempre. Va y viene, cada vez con más facilidad; controla y manjera todo el plano, domina y salva cada dificultad, cada vez con más arte, cada vez con más rapidez...

Los demás festejan casi enardecidos cuando, queriendo o sin querer, nuestra cabeza choca contra el techo...

Y entonces llega el gran momento, junto con un creciente dolor de cuello de tanto tener la cabeza aplastada contra la parte más alta del plano: la hazaña y los aplausos comienzan a aburrirnos y vamos perdiendo el interés por estar en ese envidiado lugar. 

Es el momeno en el que uno hace el gran descrubrimiento: 

En el techo hay un acceso oculto. Una especie de puerta-trampa que sale del plano y se abra hacia arriba. Una abertura que no se veía desde lejos, que sólo se ve cuando uno está allá arriba, en el límite máximo, allí, con la cabeza aplastada contra el techo. 

Entonces uno abre la puerta... un poquito... y mira...

La puerta da paso a otro plano del que nunca habíamos tenido noticia. 

Nunca se nos había ocurrido pensar que este plano, en el que nos habíamos movido desde siempre, no era el único. 

Y uno asoma la cabeza. Y se da cuenta de que el plano al cual llegamos es tan grande como éste, o más. Sabemos, por lo que hemos aprendido que podríamos pasar y seguir subiendo, seguir explorando, seguir creciendo, pero intuimos, acertadamente, que si lo hacemos no podremos regresar y, lo que es peor, sabemos, sin saber cómo lo aprendimos, que no podremos llevar a nadie con nosotros. Está claro: cada uno podrá pasar sólo cuando sea su tiempo, que no es éste, porque éste es el nuestro, solamente el nuestro. 

Duele pensar en dejar a todos y seguir solo. 

-Los espero..., así seguiremos juntos... - promete uno sin que ellos comprendan lo que pretendemos decir. 

Pero el tiempo se estira, el cuello duele y el tedio se vuelve insoportable. 

Y todo pierde sentido e importancia. 

Hasta que un día, de modo imprevisto, casi en un arranque, traspasamos la puerta y, como suponíamos, ésta se cierra y  nos deja en la soledad del nuevo plano. 

Una vez del otro lado, como ya nos ha pasado en otros momentos y en otras situaciones, nos damos cuenta de que podríamos decidir quedarnos donde estamos, en el principio de todo, o también seguir adelante, pero lo que ciertamente no podemos es volver atrás. 

Muchos de los que se quedaron en el plano anterior creen que somos un modelo para seguir, nos cuentan sus problemas y escuchan nuestras respuesta atentamente. Y no es un mérito, es un suceso. 

Otros se enojan y nos critican sin demasiado motivo. Y eso no es lo más doloroso.

Lo que más duele es que ninguno de los hasta ayer compañeros de ruta puede comprender a fondo lo que estamos sintiendo...

Recién llegados al nuevo plano, uno siente un extraño déjà vu.

Otra vez está allí, abajo, en el rincón...

Otra vez solo...

Otra vez temeroso y a ratos desespedado...

Nos sentimos otra vez una minúscula basurita insiginificante, aunque ahora seamos "una nada mucho más consciente", con el recuerdo de haber sido para otroa un guía, un maestro, un ídolo. 

Ellos aplauden cada vez más, pero desde el nuevo plano casi no se los escucha; quizá uno ya no necesite tanto reconocimiento ni tanta valoración. 

Ellos no lo saben, pero lo cierto es que nosotros ya no somos los mismos.

Jorge Bucay




miércoles, 8 de julio de 2015

Este instante en que te olvidas de ti mismo...





"Está iluminada", me han dicho. Ah, pues la entrevisto, a ver. Comemos jamón mientras conversamos. Desconcertante mujer, corriente y moliente, pero..."¿Y si ahora nos sacudiese un terremoto, qué?", pregunto. ¿Nada, haría lo que hubiese que hacer". Ve los horrores del mundo en la tele y no se altera, no juzga. "Y el dinero, ¿qué?". Despreocupada, "confío". Dice: "Antes, nerviosa, hacías las cosas". Dice: "La libertad es hacer lo que toca". Ve Gran Hermano y no se siente mal. "Antes pensaba, y sólo alguna vez sentía: ahora siento: y sólo alguna vez pienso".Gracias, Yolande (www.yolandeduran.com), amable charla. El jamón está riquísimo, tiene razón. 

¿Dicen que vive en el silencio?
Sí... es la palabra que más se aproxima: Silencio.
¿Qué es el silencio?
 Presencia. Todo en su sitio. Conciencia desnuda. Mirada pura. Es un punto inmóvil desde el que veo la realidad, las cosas del mundo, incluido mi yo.
¿Nada le afecta, quiere decir?
Sensible a todo tal cual es, nada me arrastra.
Todo "tal cual es"... ¿qué es?
Los hechos. Sin apego a una emoción o un pensamiento sobre ellos. Porque las ideas, los pensamientos... son sólo comentarios a los hechos, la realidad previa e indiferente.
¿Usted está bien?
Paz continua, alegría, felicidad. Soy.
Desde fuera la veo la mar de normal.
Gozo de cada instante. Es algo así como... ¡como si tuviese un dedo posado siempre sobre el corazón! La presión es a ratos más honda, y entonces el gozo se intensifica.
¿Y desde cuándo está así?
Desde hace dos años.
¿Qué pasó?
Algunos lo llaman despertar espontáneo. Yo digo: "el silencio sana", porque me sané.
¿De qué?
De mi personalidad, de un modo de ser y ver, de mi yo, de aquella Yolande y de su frustración, padecimiento, desesperación...
¿Pero qué le pasaba, mujer?
Ansiaba que las cosas fueran de un determinado modo, mi yo exigía, Yolande quería moldear la realidad... Y, claro, todo eran reveses, contrariedades... ¡sufrimiento!
Nos pasa a todos, me parece.
Aquel día había quedado con mi hijo de 18 años, íbamos a cenar juntos. Por entonces me preocupaba mucho mi hijo, me angustiaba que le pasara algo malo, ansiaba una mejora en nuestra relación...
Ya: se llama madre.
Poco antes de nuestra cita, Karim me dice que ha quedado con unos amigos ¡y se larga!, y me quedo sola en el salón, sumida en algo que podría denominar desesperación... Y entonces, allí, sola, sucedió.
¿Ese despertar espontáneo?
Sí, el silencio... Me sentí en un punto fijo previo al yo, anterior, eterno, inmóvil, una mirada al mundo tal como es, y todo estaba en su sitio, y qué paz absoluta...
¿Cuánto duró esta experiencia?
Menos de lo que dura un parpadeo.
Sensación muy, muy fugaz, entonces.
Pero ya imperecedera, indeleble. Ya miro siempre desde ahí, desde esa presencia.
¿Y qué ve?
Sólo dos meses después, en un accidente de tráfico, mi hijo murió...
Buf... lo siento...
Viví serena su pérdida y ausencia. Al ver que no me desgarraba ni me desmoronaba, todos mis familiares ya amigos creyeron que no lo había asumido aún, que cuando me diese cuenta...¡me hundiría sin remisión!
¿Estaba insensible?
No, no era estupor insensible, ¡al contrario!: asumía el hecho desnudo, real, tal cual era. Y veía venir la tristeza... y la veía pasar...
¿Se sentía bien?
Dos meses antes, ese mismo hecho ¡me hubiera matado! Y ahora lo vivía sin turbulencias, sin culpa, sin desesperación... No como yo, sino desde esa mirada real, desde el silencio, la paz, la eternidad, ¡desde el ser!
Y...¿sigue usted así?
Sí.
¿Hizo algo para merecer este don?
No.
¿No había leído a los místicos, a los santos, quizá a algún gurú oriental?
Nada, nunca. Yo he leído muy poquito...
¿Hizo yoga, alimentación vegetariana, meditación trascendental?
No, nada.
Aconseje algo para alcanzar el silencio.
No hacer. ¡No hacer todo eso que acabas de enumerar! Lo hacen los buscadores y...
Y quien busca encuentra, ¿no?
¡No! ¡Para! Deja de buscar. Tanto denuedo en buscar, tanto empeño... ¡aleja lo buscado! Todo esfuerzo es obstáculo.
Esto incomodará a mucho gurú...
Basta con ser consciente de que esta mirada existe, de que este silencio está aquí. En cada uno. Siempre. Y te llegan invitaciones...
¿Cuáles?
Ese instante en que estás haciendo algo... ¡y te olvidas de ti mismo!, y sientes que todo está bien,,, "Olvida de sí": ¡eso es!
Es cierto que esto sucede a veces... también me sucede al dormir.
¿Y te asustas... o es maravilloso? Pues eso, la misma disolución del yo pero en la vigilia. El yo... te separa del despertar a lo real.
¿Está iluminada, Yolande?
Ja, ja... La ipseidad, la llamó Ibn Arabí en el siglo XIII. "El vacío", dijo Krishnamurti. Y me gusta el poeta místico musulmán Rumi, que dice: "Te has pasado la vida haciendo bellos discursos... Por un tiempo deberías caminar solo en los jardines del silencio".
¿Qué es la muerte?
Muere el cuerpo. Yo he vivido ya la muerte psicológica, vivo en el silencio, la presencia, el orgasmo continuo, el amor. ¡Y todo está muy vivo! Vivo en el carpe diem y todo es tan intenso... ¡Qué rico está este jamón!


La Contra de la Vanguardia. 



miércoles, 24 de junio de 2015

Cuando...

Cuando ya no te inquiete lo que pase contigo...
Cuando te quede claro que esta vida es un juego...
Cuando a aquel que te agravia no lo veas como un enemigo...
Cuando ya no le busques distracciones al ego...

Cuando por igual trates el triunfo y la derrota... 
y entiendas que las cosas no son lo que aparentan...
Cuando igualmente aprecies la flor que no se nota...
y lo bellos jardines que a veces se presentan...

Cuando mires al mundo lleno de compasión
por aquellos hermanos que han elegido el drama...
pero a la vez comprendas, que al abrirse el telón,
son solamente actores de una infinita trama...

Cuando ya no te tomes ninguna cosa en serio...
Cuando ya no interese ni ser juez... ni ser parte...
Cuando poses tus ojos de lleno en el misterio,
y sientas que no hay nada que pueda lastimarte...

Y ya no te preocupe abandonar tu traje
con ese desapego del que a nada se aferra..., 
celebraré tu vida, compañero de viaje...,
bendito Ángel Humano caminando la Tierra...

-Jorge Oyhanarte-



domingo, 14 de junio de 2015

Buscant-me.

La Creativitat ha de sortir sense ser pensada. Ni tan sols buscada.
Quan hi ha intenció ve de la ment. I llavors, ja no és del tot pura ni neta.
Vull deixar-me anar, obrint-me sense esperar, i que el Res em penetri per sentir el Tot.
I en el Tot, trobaré i encaixaré paraules i mots, sons i sorolls, murmurs i Silencis. 
Em trobaré sense buscar-me. Des d'una posició d'abans de la meta de sortida, contemplaré apacible els trams del camí. M'espantaré el menys mínim a l'apreciar el Maya en totes les coses. 
L'equanimitat aplaca els ànims i aguditza els sentits. Doncs no hi ha res que no vulgui ser vist ni sentit. Tot es contempla com a part inalterable d'un tot perfecte, immaculat.

Mentrestant, demano estar connectada a qui sap on. Que tanqui els ulls i percebi l'infinit dins meu. Llavors, en obrir-los, sigui capaç d'estimar les coses finites perquè, al cap i a la fi, són les meves companyes en aquesta transició de la meva ànima.
En aquest Aquí i Ara.

Namasté...




lunes, 8 de junio de 2015

Lo simple i ordinari.

Començo la setmana amb les paraules d'Osho. Sovint en els petits gestos, en els silencis i sospirs, en les mirades fugaces, en el desmai d'una fulla quan cau de l'arbre... s'hi amaguen els més preuats secrets de l'existència. Només hem de Ser-hi per descobrir-los.  

"Algunes vegades passa que et tornes Un, en alguns extranys moments. Observes l'oceà, el tremendament salvatge que és, i de repent oblides la teva divisió, la teva esquizofrènia, et relaxes. O, caminant pels Himalaies, veient la neu verge dels seus cims, de cop t'envaeix una sensació de tranquil·litat, i deixes de necessitar ser fals perquè no hi ha cap altre ésser humà davant el qual ser-ho. Et sents en harmonia. I, escoltant una música preciosa, et sents Un.
Sempre que en qualsevol situació et tornes Un, una pau, una felicitat, una benedicció et rodeja, sorgeix en tu: et sents ple.
No és necessari esperar aquests moments: aquests moments poden convertir-se en la teva vida ordinària. Aquests moments extraordinaris poden tornar-se moments ordinaris. Aquesta és l'intenció del zen. Pots viure una vida extraordinària dins d'una vida ordinària: tallar fusta, preparar llenya, portar aigua del pou; pots estar tremendament en pau amb tu mateix. Fregar el terra, preparar el menjar, rentar la roba... Pots estar perfectament en pau, perquè tot el tema té a veure amb dur a terme la teva acció de manera total, gaudint amb ella". 

Osho.



lunes, 1 de junio de 2015

El Despertar.

Si ya has despertado y ves como duermen los demás a tu alrededor, entonces camina de puntillas, respeta su sueño y descubre la perfección de sus propios tiempos, así como fueron perfectos los tuyos. 
Cuando ellos abran los ojos, el fulgor de tu brillo les ayudará a desperdar sin necesidad de que hagas nada.
Si aún duermes, reléjate y disfruta tu sueño, estás siendo mecido y cuidado. 
Despertar no es un acto de magia, aunque llena de magia tu vida.
Despertar no tiene nada que ver con el mundo externo, aunque todo lo que te rodea parece tener un nuevo brillo.
Despertar no cambia tu vida, si bien sientes que todo ha cambiado.
Despertar no borra tu pasado, pero al mirar atrás lo percibes como la historia de alguien muy querido que aprendió muchas cosas, pero sientes que ese alguien ya no eres tú.
Despertar no despierta a tus seres queridos, pero ellos se ven más divinos ante tus ojos.
Despertar no sana todas tus heridas, pero ellas dejan de gobernarte.
Despertar no te hace más popular, pero ya no volveras a sentirte solo. 

Despertar no te embellece ante los demás, pero te hace perfecto ante tu propia mirada.
Despertar no te da más poder, pero descubres el poder que tienes.
Despertar puede que no disuelva los barrotes de tus cárceles, pero te da la libertad de ser tú mismo.
Despertar no cambiará el mundo, al menos de repente, pero te cambiará a ti.
Despertar no te quita responsabilidad, muy por el contrario, te da conciencia de las consecuencias de tus actos y elecciones.
Despertar no te hace tener siempre la razón, más bien ya no sientes la necesidad de tenerla.
Despertar es amarte a ti mismo, con tus límites y con tus experiencias, es amar al otro como parte de tu ser y es amar a la existencia.
Permítete disfrutar de la experiencia de ser ese Ser maravilloso que ya eres.
Tu vida es un Acto Sagrado pues es la creación del Dios que hay en ti, que eres tú


Depak Chopra